Jóvenes sordos vencen sus límites y se convierten en panaderos profesionales

Son responsables de la producción de una gran variedad de panes, bocadillos y pasteles

 

 

Para Gustavo Figueroa García y Cecilia Pérez Pérez, sordos de nacimiento, las barreras de la comunicación no fueron un impedimento para abrirse paso en el campo laboral y convertirse en los panaderos estrellas de la “Panadería América”.

Gustavo tiene 26 años y viaja todos los días desde Jalpa de Méndez hasta el 122 de la calle Álvaro Obregón, en la colonia Nueva Villahermosa, donde se encuentra la panadería en la que labora desde hace cuatro años.

A decir de doña Erika Díaz Aguilar, propietaria de la panadería, ambos aprendieron lo básico en una escuela de oficios y con base a la observación y práctica, poco a poco han perfeccionado sus técnicas.

 

“Ya tienen un conocimiento básico y eso nos ayuda bastante para que ellos puedan cumplir con los procesos de la panadería. Gustavo tiene como 4 años que está trabajando conmigo, entonces yo al principio me sentí rara, pensando cómo me va a entender, pero no, fíjate que ellos te leen los labios y como igual les enseñan a leer a escribir y todo, tenemos un pizarrón y ahí él me escribe lo que yo no le entiendo y yo igual escribo cosas que siento que él no me está entendiendo, entonces hemos trabajado muy bien”, refirió.

 

“Sí, ha habido ocasiones en que estamos ocupados y llega alguien al mostrador y ya cuando vas ya Tavo ya lo atendió, ya le cobró, porque le digo, se dan a entender, aparte yo en la entrada tengo una hojita ahí, que indica que tengo personas con discapacidad, tiene el signo así de que no escuchan y que no hablan.

“Las personas saben y ya me imagino que le señalan qué es lo que quiere y cómo tengo el menú, y ahí están los costos, pues le digo ellos son muy, muy hábiles y a veces cuando nos damos cuenta ya hasta le cobró y le dio cambio y todo”, refirió.

Con toda la disposición y las ganas de salir adelante, Gustavo y Cecilia no piensan quedarse hasta ahí, sino que tienen sueños y metas personales, desde su propia pastelería hasta decoración de salones para eventos. 

 

“Tavo es muy creativo, entonces Tavo no se va tanto por la panadería, sino Tavo por ejemplo, cuando algunas personas hacen rezo, es el decora todo, él tiene igual estas actividades alternas, le gusta más la parte esa de la decoración.

“Ceci en cambio sí quiere poner su pastelería, incluso en su casa, los fines de semana vende pasteles, se va más sobre el hecho de algún día poner su propio negocio de pasteles”, reveló.

Doña Erika señaló que, en los últimos ocho años habían pasado más de 10 panaderos, pues muchos dejaban tirado el trabajo, pero fue hasta que conoció a Gustavo y a Cecilia que encontró la pieza que faltaba para que su establecimiento funcionara a la perfección.

 

“Los panaderos van y vienen y faltan, y ellos no, ellos son muy responsables, entonces por ese lado yo me siento muy tranquila, arropada, somos como una familia, pues somos un apoyo, hemos pasado de todo, han pasado sin mentirle, quizás como unos diez panaderos.

“Entonces la verdad que sí cuesta mucho trabajo el encontrar a las personas ideales y pues en este caso, ya con ellos nos acomodamos súper bien. - ¿Se sacaron la lotería? - Sí, la verdad que sí”, expresó.

Gustavo y Cecilia se dijeron agradecidos por la oportunidad que les ha brindado la “Panadería América”, y en lenguaje de señas expresaron lo que sienten al lograr este reto de superación personal.

“Hola soy Gustavo y estamos trabajando en la panadería, aquí te esperamos, muchas gracias a mis jefes por la oportunidad”.

“Hola soy Cecilia y estoy orgullosa de trabajar aquí, agradecida por la ayuda”.