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¿Comes por ansiedad? ¿te consideras comedor compulsivo?

07/Nov/2018 | Por: Psic. Sara Campos


La ansiedad nos puede llevar a comer o a tomar mucho y volvernos comedores o bebedores compulsivos. Los desórdenes alimenticios casi siempre se relacionan con problemas emocionales. La ansiedad es una causa muy frecuente de la falta de apetito o nos genera mucha hambre. El deseo de estar comiendo constantemente puede llegar a ser un problema tan serio, que inclusive puede generar adicción. La ansiedad la padecen muchas personas y calman un tanto su inquietud o desesperación comiendo algo y aunque no hay un tratamiento que la elimine de un día para otro, sí puede ser controlable.

Se denomina comedor ansioso o compulsivo a quien consume alimentos de manera excesiva en relación con la energía que su organismo requiere lo que lleva a que aumente de peso y, normalmente, a padecer obesidad. Puede considerarse como un trastorno alimenticio. Los comedores ansiosos tienen episodios específicos de sobre-consumo. Por ejemplo, muchas personas comen en exceso durante las festividades o en las vacaciones. Se acostumbran alimentos según la celebración de temporada como en esta época en la que se honra a los fieles difuntos la tradición es comer tamales, dulce de calabaza, pibipollo, pan de muerto y chocolate. Hay que observar que los ansiosos comen con gusto, constantemente y hasta de manera rápida los alimentos.

Se experimenta una pérdida de control sobre la alimentación y durante ese tiempo el comedor compulsivo no puede parar de comer. Tal vez has tenido un atracón de comida alguna vez en tu vida, pero eso no quiere decir que seas un comedor compulsivo.

Por lo general se deben de tener los siguientes síntomas:

Comer de forma excesiva, aunque no tenga hambre.
Comer frecuentemente de manera compulsiva e incontrolada
Uso y abuso repetido de dietas.
Problemas de sobrepeso u obesidad.
Poca estabilidad emocional.
Sentimientos depresivos, de vergüenza y de culpabilidad.
Aislamiento social.
La ansiedad por comer puede ser controlada de una manera bastante sencilla si la persona tiene fuerza de voluntad para hacer algunos cambios en el estilo de vida, además se pueden poner en práctica algunos consejos que vamos a conocer a continuación:

- Reducir el consumo de azúcar. Hay que hacer todo lo posible por reducir o, mejor aún, eliminar el azúcar de la alimentación diaria, esto evitara los deseos de estar comiendo a toda hora, puesto que cuanto más dulces come una persona mayor necesidad siente de comer otros alimentos dulces.

- Aumentar el consumo de agua. Los expertos siempre recomiendan el consumo de, por lo menos, seis vasos de agua durante el día. Es muy importante seguir al pie de la letra este consejo, además si se hace costumbre tomar agua antes de cada comida se puede sentir menos hambre.

- Es recomendable comer varias veces al día. Se aconseja no saltarse ninguna de las tres comidas principales, ya que si se deja de comer uno de esos alimentos, en la siguiente comida deseará comer el doble, lo cual resulta en el aumento de peso. Además entre esas tres comidas se deben comer colaciones y debes procurar que sean saludables, como por ejemplo frutas o almendras, cacahuates o arándanos deshidratados sin azúcar.

- Hacer ejercicio todos los días. Esta es una manera bastante efectiva para controlar la ansiedad por comer exageradamente. El ejercicio físico es algo que no debe faltar en la vida de ninguna persona, ya que es la mejor manera de vivir saludable, tanto física como mentalmente, sobre todo cuando queremos dejar a un lado algunos problemas emocionales, como en el caso de la ansiedad.

- Distraer la mente. En el momento que se sienta la exagerada necesidad de comer un dulce o cualquier alimento poco saludable, lo mejor será tratar de distraer la mente de algún modo. Lo principal es desviar la atención y enfocarla a un punto muy diferente, puede ser una lectura, una llamada telefónica, o sencillamente algo que aleje la mente de los deseos de buscar comida.

- Jamás se debe eliminar el desayuno. El desayuno debe ser la comida principal de toda persona, por lo tanto tiene que ser lo más completa posible, ya que de ello depende que el metabolismo sea correcto; si por el contrario el desayuno se omite o se come algo que no nutra lo suficiente, al llegar la noche se tendrá que comer el doble por que el organismo así lo requiere. Hay que tener en cuenta que durante la noche, si no se ingiere ningún tipo de comida, en la mañana se debe compensar esa falta de alimento.

- Relajarse. Hay algunas hierbas que pueden ser de gran ayuda para prevenir y mejorar la tensión que puede ser provocada por un innumerable número de contratiempos que se presentan frecuentemente en la vida de todas las personas, estas plantas son: la manzanilla, el té verde y la valeriana, con ellas se pueden preparar infusiones que se toman a la hora de ir a dormir y en la mañana, de esta manera se reduce mucho la ansiedad.

- Dormir lo suficiente. Cuando el sueño es de buena calidad y suficiente, se estimula la hormona leptina, encargada de indicarle al cerebro que el cuerpo está totalmente satisfecho y que no requiere de ningún otro alimento para sentirse bien.

- Consumir más proteínas. Si a la hora del desayuno se consume una mayor cantidad de proteínas el organismo se sentirá satisfecho durante el resto del día, lo cual reduce el deseo de comer fuera de los horarios normales.

- Estudiar la rutina. Es importante estar pendiente de todos los acontecimientos que pueden suceder en el día a día, y descubrir cuál de tantos es el que provoca ese ataque de ansiedad que desencadena la necesidad de comer exageradamente. Con toda seguridad si se descubre la causa, será mucho más sencillo encontrar la solución adecuada.

- Eliminar toda tentación. Indudablemente la mejor forma de evitar caer en tentaciones es hacer lo posible por alejarlas, por eso cada vez que se compra comida, hay que procurar por sólo adquirir los alimentos indispensables y no comprar antojos y dulces que tanto abundan en los supermercados. Lo mejor será comprar frutas.

- Se debe tratar de estar feliz. La serotonina es la hormona de la felicidad, la cual se libera cuando las personas se sienten plenas y felices. Esta hormona se relaciona con el apetito y es producida artificialmente al comer chocolates.

Al seguir estos consejos se puede reducir en gran medida la ansiedad de comer exageradamente, pero la mejor manera de lograrlo es con mucha fuerza de voluntad como lo decíamos anteriormente, pues de nada sirve que se haga un día si y otro no, lo más importante es la constancia y las ganas de salir de ese problema antes de que se haya convertido en una adicción.


CONSECUENCIAS:
Sobrepeso u Obesidad: la mayoría de las personas que comen compulsivamente padecen de problemas de salud a causa de su sobrepeso u obesidad como complicaciones gastrointestinales, hipertensión arterial, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Inestabilidad emocional: se enfrentan sentimientos de culpa y una baja autoestima en relación al atracón que pueden llegar a causar una depresión. También se enfrentan sentimientos de angustia al no tener control sobre su alimentación y su peso.

Ansiedad: frecuentemente la ansiedad generalizada juega un papel muy importante como el comienzo de los episodios de ingesta compulsiva. La comida se puede convertir en un ‘refugio’ frente a los problemas de la vida diaria.

Dietas milagrosas: los comedores compulsivos pueden llegar a ser víctimas de productos "milagrosos" o de charlatanes que les ofrecen tratamientos para bajar de peso. Generalmente son falsos, muy costosos y dañinos para la salud.


TRATAMIENTO: El tratamiento con el cual se puede tratar a un comedor compulsivo por lo general debe cubrir tanto los aspectos físicos como los psicológicos. Se recomienda un tratamiento que incluya psicoterapia, una dieta balanceada, ejercicio y medicamento en caso de que sea necesario. Esto se puede lograr con un equipo multidisciplinario de psicólogos, médicos y nutriólogos. Los grupos de autoayuda como el de Comedores Compulsivos Anónimos (CCA) suelen ser favorables.

La terapia cognitivo-conductual, la terapia individual y la terapia de grupo son benéficas en ayudar a las personas a mantener un registro de sus hábitos alimenticios y cambiar su forma de enfrentar situaciones difíciles. Las personas que sufren de este trastorno dependen de la comida para consolarse a sí mismos cuando están bajo estrés o sufriendo ataques de depresión, y tienen sentimientos de impotencia. Es por ello que debemos entender su ansiedad y aconsejarles se traten y superen su problema pues implica atención y autocontrol. ¡A hacerles conciencia de enfermedad para que hagan conciencia de curación!


PSIC. SARA LETICIA CAMPOS CHAVOLLA
TORRE MÉDICA, SEGUNDO PISO AV MÉNDEZ 1110 CENTRO VILLAHERMOSA TAB
TEL 3 14 11 78 CEL 9931920934

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