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‘El Amor se acaba’

15/Ago/2018 | Por: Psic. Sara Campos Chavolla | saracamposch@hotmail.com

 
Nos casamos enamorados y muy ilusionados. Al unirnos tenemos muchas expectativas de que todo irá bien. Que el amor y nuestra buena intención serán suficientes para mantener la llama de la pasión encendida y que ambos aportaremos para que exista un buen entendimiento.

Por diversas situaciones no se logra conservar ese gusto por estar en pareja, disminuye el enamoramiento, se complican las cosas y se hiere de muerte el amor. Existen circunstancias en las que puede ser conveniente luchar por seguir, darse más oportunidades e intentar salvar una relación de pareja. En ocasiones todavía existe una pequeña esperanza aunque el amor parezca dormido en la relación. En otros casos ocurre que todavía siguen existiendo sentimientos profundos hacia el otro, por ejemplo, afinidad y compañerismo.

También es conveniente luchar por el diálogo porque cuando tomes tu decisión definitiva, te sentirás más tranquilo si has hecho todo lo posible por salvar el vínculo. Sin embargo, el amor es un tema de dos que implica reciprocidad. Ambos deben tener el deseo y el compromiso de intentarlo. Además del amor vivido, también te une a tu pareja la felicidad de tener hijos en común. Ellos no tienen ninguna culpa en los conflictos de pareja y quisieran ver a sus padres juntos y tener un hogar estable y armónico. Están el proceso de formación y están introyectando vivencias y ejemplos. Bien vale la pena intentar reenamorarse el uno del otro, de no ser posible la reconciliación, entonces hay que evitar dañar a los hijos al hablarles mal de su madre o padre.

Es indudable que puedes interpretar la realidad desde tu punto de vista, pero también, hay que tener empatía con tu pareja para ponerte en su lugar. Incluso en el caso de que sus sentimientos amorosos sean para otra persona, merece estar con alguien que le quiera de manera incondicional. Por tanto, el adiós es la consecuencia natural de un proceso vital de estas características. Sin embargo, puede suceder que quieras estar más seguro de cuál es la decisión correcta. En ese caso, puedes darte un tiempo y pedirlo a tu pareja.

No comiences este plazo como un periodo indeterminado sino que es conveniente que concretes un margen aproximado de días o semanas para tener tu respuesta definitiva. Tomes la decisión que tomes, es importante que asumas el compromiso ético de estar a la altura de aquello que exige el amor porque este es el mejor modo de cerrar una historia con un final que sea merecedor de aquel comienzo tan bonito. Por algo te enamoraste de esa persona, sin duda tiene cualidades y despertó hermosos sentimientos en ti.

¿CÓMO PODEMOS SABER SI SE ACABÓ EL AMOR?

- Has llegado a un punto de no retorno. Tal vez hubo un momento en el que tenías esperanza de poder recuperar la confianza, sin embargo, ahora mismo estás en un punto de inflexión en el que tu mirada está puesta en el futuro y no en el pasado. No puedes volver atrás porque tampoco quieres hacerlo.

- Distancia personal. Cuando el amor se ha acabado, sientes ese muro que te separa del otro. Se marca una línea en la afectividad. Una distancia que se refleja no solo en el lenguaje verbal, sino también, en la propia expresión corporal. Es muy posible que incluso quieras evitar planes en compañía de tu pareja porque su presencia te recuerda la realidad del cambio que se ha producido entre ustedes.

- Tu voz interior te lo dice. No es fácil llegar a la conclusión de que el amor se ha terminado. No es fácil aceptar esta realidad con valentía. Sin embargo, cuando tú estás a solas contigo mismo, en la intimidad de tus pensamientos, eres consciente de la realidad. Especialmente, porque esta certeza perdura en el tiempo.

- Imaginas tu futuro lejos de esa persona. Cuando el amor ya ha llegado a su fin, este hecho se manifiesta en el propio proyecto de futuro puesto que cuando imaginas el porvenir, no observas a tu pareja en tu guión de vida sino que la imagen de tu bienestar es la soledad. Te apetece estar solo, sencillamente, porque ahora mismo experimentas la peor soledad que existe. Compartir la vida con alguien desde la ausencia presente.

- No solo hay falta de comunicación entre ustedes, sino que además, no te agrada hacer el esfuerzo por mejorar el diálogo interpersonal. No quieres asumir el compromiso de hacer nada más por alimentar esta historia porque estás muy lejos de sentir el amor que un día viviste. Es decir, no quieres alimentar el autoengaño.

- Tristeza. El final de un desamor deja un pozo de tristeza de manera inevitable porque es una manifestación del duelo que acompaña a la pérdida sentimental. Superar la tristeza después de una separación no resultará una tarea sencilla, sin embargo, es algo necesario para seguir adelante.

A veces las razones sobran, otras escasean cuando se acaba el amor, cuando se agota, se evapora y la sed nos quema en la garganta y un dolor intenso nos nubla la capacidad de razonamiento. ¿Cuándo se apagó la chispa? Ese sentimiento indescriptible que me aseguraba que, pasara lo que pasara, contigo todo iría bien.

Hay ocasiones en que uno quiere quemar todos los barcos y agotar todas las opciones antes de darse por vencido pero, no es suficiente con la voluntad de uno sino requiere de la necesidad y el deseo de dos para volver sobre sus pasos, aprender, perdonar y reconstruir mutuamente.

Las relaciones de pareja no han sido siempre como hoy las conocemos, han cambiado en los distintos periodos de la historia. La pareja hoy día se encuentra sometida a fuertes corrientes de opinión y modelos sociales globalizados con el fin de cubrir sus propias expectativas personales.

La revolución sexual de los años sesenta abrió muchos caminos antes vedados a la sexualidad y las relaciones de pareja. De alguna manera el placer constituye un objetivo fundamental en cada miembro de la relación, la satisfacción femenina constituye un derecho en lugar de un tabú, así como hay una mayor flexibilidad en temas como las relaciones prematrimoniales. Que los tiempos han cambiado y no hay amor para la eternidad lo sabemos ya casi todos. Hoy en día estamos acostumbrados a vivir una sucesión de relaciones amorosas temporales que acaban frustrando nuestras expectativas de felicidad. Los psicólogos en nuestras consultas procuramos dar consuelo a los damnificados, sabiendo de antemano que el sentimiento de fracaso en el proyecto amoroso salpica de forma desigual a cada miembro de la pareja.

Conocer a alguien, saber qué piensa, qué criterios articulan su existencia, qué carácter tiene, cómo es su vida sentimental, qué motivaciones profundas mueven su mundo interior… el objetivo en definitiva es conocer y sumergirse en la vida de alguien buscando la llave maestra para llegar a descubrir sus secretos. Las rupturas conyugales traen consigo nuevas experiencias y horizontes que tratan de dejar atrás las heridas, cicatrices y fracasos con el fin de poder vivir nuevas relaciones que le lleven al individuo a un crecimiento personal que le acerque a la felicidad personal. Así pues se pregunta cómo puede hacer para su nueva pareja funcione ¿es posible volver a ser feliz? ¿Cómo puede evitar cometer los mismos errores?

Cuanto mejor comprendamos porqué la relación se rompió, mejor entenderemos qué nos ha pasado, cómo somos y cómo nos relacionamos emocionalmente con los otros. Los psicólogos sabemos que si no llegamos a entender bien una ruptura, es posible que volvamos a incurrir una y otra vez en los mismos errores en futuras relaciones.

Psic. SARA LETICIA CAMPOS CHAVOLLA
CONSULTORIO: TORRE MÉDICA Av MÉNDEZ 1110 SEGUNDO PISO
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