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‘CONFUSIÓN Y SOLIDARIDAD POPULAR EN LA ADVERSIDAD’

Jesús Sibilla Oropesa

28/Sep/2017 | Por:

“CONFUSIÓN Y SOLIDARIDAD POPULAR EN LA ADVERSIDAD”
 
Las redes sociales de las que se ha hablado y magnificado como un instrumento al servicio de la sociedad y que efectivamente están haciendo su chamba, resulta que ahora y por intereses de mal intencionados y políticos sin entrañas, se ha convertido en un órgano de desinformación dando a conocer rumores y supuesta información real que solo alarma o ataca a quien les conviene.
 
Frida Sofía.
El mega terremoto.
El principio  del fin del mundo.
El sellado de despensas con el slogan de algún partido político.
 
Son algunos de estas falsas noticias propaladas así como otras que tienen que ver con políticos  a quienes se les quiere hacer mala fama o a quienes quieren defender pero todo con falsedades.
 
Cada vez se complica más descubrir y separar la verdad de la falsedad y queriendo ser los primeros en hacerlo saber, o con la buena intención de ayudar o sensibilizar, lo compartimos sin darnos cuenta las más de las veces que estamos haciendo un daño mayor.
 
Las redes sociales, que han sido una garantía para la libertad de expresión, hoy están contaminadas y siendo abusadas por los malandrines mal intencionados que tratan de sacar raja política o supuestamente divertirse.
La falsedad y la calumnia está adueñándose de este noble medio de comunicación.
 
Por ello les pido que:
1.- primero chequen quien se los está enviando.
2.- ¿Quien se lo envió a la persona que te lo  re- envió?
3.- ¿Cuál es la fuente primera del mensaje, noticia, investigación o video en cuestión?
4.-¿Que dicen los medios de comunicación serios sobre el hecho.
5.-¿Que dice Google?
 
Seamos cuidadosos con las redes sociales tan útiles pero que en este caso se están volteando en contra de la ciudadanía con la mala voluntad de gente perversa que quiere sembrar la mentira, la duda, la discordia, el enojo social y el caos entre la población.
 
No nos dejemos, extrememos los filtros de lo que queremos compartir en Facebook, en WhatsApp, o Twitter, no solo para ser responsables, sino además para ser verdaderamente efectivos en la ayuda a nuestros paisanos.
 
Si hasta hoy el comportamiento de los mexicanos ha sido más que ejemplar y ha ido más allá de una ayuda, a actos heroicos de entrega e incluso arriesgar la vida por los demás, no lo echemos a perder con actos irreflexivos al twittear o chatear en whatsApp sin averiguar si lo que estamos haciendo circular es  real, cierto, actual, e incluso si la imagen o video es de nuestro país o del lugar en el que decimos está sucediendo lo expuesto.
 
Hoy cuando la emoción nos invade al ver la entrega y contribución de miles o millones de personas que han colaborado en las diferentes trincheras de verdadero patriotismo; en rescate, los topos, cargando escombro, haciendo cadenas humanas, llevando alimento, acopiando desde diferentes lugares del país, cooperando económicamente, o en especie desde las persona más adineradas hasta las más humildes que ni zapatos tienen, organizando lo acopiado, transportando lo recolectado, repartiendo lo recogido e incluso haciendo oración desde los diferentes credos de cada ciudadano; aprovechemos el envío y ya no nos apartemos de este nuevo mexicano, comprometido, cívico, consciente, sensible ante el dolor de los hermanos, empático, capaz de actos heroicos, capaz de acatar la ley o las indicaciones cuando se dice silencio, o no pasen, o aléjense, etc. Este mexicano que siente  a la bandera tricolor, a nuestro himno nacional y que no solo siente en el corazón sino que aun más lo vive en el servicio y compromiso social y se une sin importar religión, partido político, lugar de nacimiento, ni otra ideología y simplemente colabora porque siente a la patria y se conduele del ser humano.
 
Hoy hemos despertado la admiración de propios y extraños, los países del resto del mundo están impactados por nuestra solidaridad y actos audaces, decididos y de desgaste en las labores de rescate y acopio de ayuda, se han admirado de cómo nos podemos organizar y colaborar, ha nacido “Fuerza México” y le ha dicho al mundo aquí estamos, somos la sociedad civil, no nos quebramos, no nos vencemos, vamos a salir adelante, con la unión de todos ¡si se puede!.
 
No volteen a ver a la burocracia, a la política, a la tramitología, sino a los ciudadanos que de forma entusiasta, patriótica, comprometida, espontánea y efectiva motivaron a muchos más y como el ejército y marina han trabajado de igual manera de forma ejemplar.
 
Este es el nuevo mexicano que han parido estos terremotos y que pido a Dios que hallan llegado para quedarse y ahora si transformemos entre todos a este gran país que es nuestro México.
 
Alguien escribió no me da tanto miedo que vuelva a temblar, lo que me da verdadero miedo es que los mexicanos volvamos a ser como antes.
 
Y es que de verdad es la oportunidad de que las instituciones, gobierno, iglesias, ONG’s  y la familia misma, aprovechen este envión que nos dio la naturaleza para descubrir esta fibra del mexicano, para hacer que la sociedad siga montada en ella y no se baje e incluso quienes no lo han hecho también se suban a esta nueva manera de ser del mexicano.
 
Es el momento oportuno para, a través de las redes, los medios electrónicos e impresos, bombardeemos con mensajes reforzando las cualidades y valores que hoy estamos privilegiando, es el  tiempo de que en los salones de clases y en las parroquias y casas de familia les reforcemos a estudiantes, feligreses e hijos que si se puede ser un mexicano diferente, comprometido y orgulloso de nuestro actuar.
 
A los valores que nos han vestido últimamente con motivo del sismo, anexar otros más como la honestidad, la decencia, la vergüenza, la educación, la civilidad, el respeto a la ley, etc.
 
Que tal si este golpe que nos ha dado la naturaleza lo aprovechamos para sacar ganancia para todo un país y resignificamos lo que somos y como actuamos.
 
Que tal que en lugar de preguntarnos por  qué a mi o a nosotros, nos preguntamos para que nos está pasando todo esto y lo reflexionamos y concluimos que aunque muy doloroso y mortal para algunos, podemos salir fortalecidos y renovados.
 
Seamos la verdadera raza de bronce de la que tanto hablaba José Vasconcelos, seamos una verdadera casta que orgullosa, y dignamente trabaja con vergüenza para labrar un porvenir limpio y prometedor, para que así cualquier desgracia que nos haya sucedido, valga la pena y no solo sea una desgracia que lamentar y si más bien un punto de partida hacia la grandeza mexicana.
 
¡Ánimo! y ¡Arriba corazones, que si se puede!

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